La huelga de Ryanair se prolonga, y con ella las cancelaciones y retrasos que ya llevan varios días dejando a los pasajeros sin vacaciones. Además, por si fuera poco, Vueling suma un gran número de incidencias que extienden más el caos que se está viviendo en muchos aeropuertos españoles.

La “calma” tensa que se vive en las terminales se puede observar en los pasajeros sentados sobre sus maletas o en las cintas de equipaje. Esta imagen choca con los mostradores de reclamaciones llenos de pasajeros buscando alguna información de su vuelo afectado.

Esta situación no es positiva para las aerolíneas. Las incidencias les suponen altos costes operativos y económicos, especialmente en indemnizaciones. Además, generan una mala imagen para la aerolínea que le afectará en un futuro. Las aerolíneas se resisten a pagar dichas indemnizaciones y los pasajeros se ven desprotegidos. El motivo más común por el cuál se resisten a indemnizar es porque califican la mayoría de ellas como situaciones ‘excepcionales’. Las situaciones excepcionales son aquellas establecidas por ley donde  la aerolínea queda exenta de responsabilidad, ya que se entiende que los hechos acaecidos están fuera del control de la aerolínea, como sucede cuando hay situaciones meteorológicas adversas.

No obstante, la huelga de tripulantes no es una situación excepcional, o que esté fuera del alcance de la compañía, por lo que es reclamable si se cumplen las condiciones descritas en el Reglamento 261/2004 de los Derechos de los Pasajeros Aéreos.

 

Derechos del pasajero ante la cancelación de vuelos

En el caso que haya una cancelación notificada antes de 14 días de la salida del vuelo, la compañía debe reubicar el pasajero o devolver el importe de su billete. Además, deberá pagar una indemnización monetaria, de la misma forma que ocurre con los retrasos de más de tres horas o las denegaciones de embarque no voluntarias.

La indemnización correspondiente se puede dividir en dos partes. Una cantidad fija en función de la distancia del vuelo que varía entre 250 y 600 euros. También se pueden reclamar todos aquellos gastos adicionales que haya tenido el pasajero por el vuelo afectado: hoteles pagados y perdidos, paquetes de viajes no disfrutados, comidas, días de sueldo por no acudir al trabajo, etc.

Si la cancelación se da en el aeropuerto o hay un retraso superior a las dos horas es obligatorio ofrecer al pasajero comida y bebida suficiente, y sufragar los gastos de alojamiento si fuese necesaria la pernoctación. Si el retraso fuera superior a las 5 horas, la misma compañía debe dar la opción de seguir con el vuelo o devolver el precio del billete.

En caso de que se perdiera la conexión de un vuelo cuando se viaja con escalas por incidencias en el primer trayecto, es necesario reclamar y ser indemnizado. En esta situación, la distancia para fijar la indemnización deberá calcularse entre el aeropuerto de origen y el destino final.

 

Para solucionar dicho problema, recomendamos contar con expertos en la materia, expertos en derecho aeronáutico y en gestión de conflictos, que se encarguen de crear el puente necesario para que los pasajeros pueden ver cumplidos sus derechos. En Airning somos expertos en la resolución de conflictos y reclamaciones aéreas, si necesitas ayuda puedes ponerte en contacto con nosotros.